Entrenamiento Personal

El Coach: Concepto de entrenador Personal

Frecuentemente muchas personas me plantean dudas como “cuando hablo con la gente, no me entienden, tal vez no comunico bien”, “me gustaria ganar más seguridad a la hora de llevar a cabo mis propios retos personales y desafíos”, “¿me puedes ayudar con mi imagen personal?”, “me gustaría ganar más soltura al hablar en público y exponer mis ideas, ¿qué debo hacer?”…

Las interacciones que llevo a cabo promueven el aprendizaje y la mejora del rendimiento personal. Es necesario ser conscientes de QUÉ problema existe, concretar QUÉ objetivo se persigue y CÓMO llegar hasta él y finalmente ACTUAR.

En mis entrenamientos estimulo el desarrollo permanente de las destrezas de una persona. Éstas se desenvuelven de forma práctica mediante dos etapas. En la primera se trabaja el contexto personal con preguntas directas y respuestas, ejercicios de desinhibición según el perfil, descripción y opinión de situaciones cotidianas que se puedan dar en el entorno y un estricto análisis de cómo se perciben algunas noticias de interés global.

Superado el primer ciclo, desarrollo la segunda parte trabajando aspectos más específicos del DAFO personal, planteo hipótesis de casos, elaboro listas de retos personales que hay que conseguir facilitando un seguimiento permanente por mi parte durante todo el proceso. Éste incluye tareas específicas que evalúo y que invito a realizar en los intervalos de tiempo entre sesiones de entrenamiento.

Me permito ampliar y compartir conocimiento referenciando a algunos maestros cuyas ideas comparto en mis sesiones. El primero es la doctrina de Daniel Goleman y su teoría de la Inteligencia Emocional, la cual define como la capacidad para entender nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, controlar nuestros impulsos, razonar y permanecer tranquilos y optimistas cuando nos vemos ante dificultades.

Goleman asevera que tener una elevada inteligencia racional no implica ser inteligente emocional. Hay quien es muy inteligente a nivel racional, con un discurso lógico, aparentemente coherente, que manifiesta un pensamiento sistemático o científico brillante y que sin embargo es analfabeto emocional porque no maneja en absoluto el mundo de lo emocional. Por el contrario, hay quien con una alta inteligencia emocional, expresa emociones fuertes, comprometidas, tolera las emociones ajenas, promueve las relaciones emocionales y sabe cómo abordar conflictos interpersonales; sin embargo tiene poco desarrollo intelectual.

El segundo es Stephen Covey y su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” en el que nos enseña conceptos altamente importantes como son la integridad, la humildad, la fidelidad, el coraje, la justicia, la paciencia, la simplicidad y la modestia.

El tercero en cuestión es el doctor en Medicina Luis de Rivera y entre otras aportaciones, la que habla del concepto de mediocridad. Lo define como la incapacidad de apreciar, aspirar y admirar la excelencia. Alerta de la peligrosidad del mediocre inoperante activo, maligno e incapaz de crear nada valioso y que detesta e intenta destruir a todo aquél que muestre algún rasgo de excelencia. Afirma que la gente valiosa está ocupada haciendo lo que sabe hacer bien, mientras que los mediocres dedican su tiempo a maquinar cómo trepar en la vida.

Y el cuarto, por citar sólo algunos de los referentes para mí, es Steve Jobs, el cual por ejemplo en su famoso discurso de Stanford argumentaba que el éxito del individuo se basa en la tenacidad y en la perseverancia para lograr los objetivos que nos vamos marcando. Es tarea del Coach ayudar a hacerlo posible.

Xavi Falgar