Imagen Personal

La imagen se ha convertido en un activo necesario e imprescindible que condiciona cómo se recepciona el mensaje a la hora de comunicarnos con los demás. Está directamente relacionada con la apariencia, los gestos y las palabras y es importante para transmitir no solo una primera impresión positiva sino una marca personal sólida y convincente.

Los estudios demuestran que las palabras son responsables sólo del 7% del mensaje, el 55% de la comunicación se basa en lo que la gente ve y el 38% se transmite a través del tono y el ritmo de voz.

El objetivo de mi asesoramiento es lograr no solo que uno se sienta realizado con las cosas que hace en la vida sino que exista una coherencia con su forma de actuar, su apariencia, para así lograr una sinergia también con su entorno. Para ello existen cuatro habilidades que nunca deberán faltar en el sistema de proyección personal: buena postura, contacto visual, sonrisa y aplomo al conversar.

En mis entrenamientos personalizados suelo empezar con una entrevista para conocer bien las necesidades, determinar el entorno, la situación social, profesional o familiar y poder establecer las pautas necesarias. En la imagen que se quiera transmitir, hay que valorar hasta qué punto la autoestima y la satisfacción personal nos ayudarán en este reto. Se trata de saber también qué probabilidades reales existen de lograr, mediante un cambio de actitud, una mejora tangible a la hora de transmitir una imagen positiva. Siempre digo que actitud + aptitud = altitud !

Los planes de capacitación personal van dirigidos tanto a personas como a profesionales que necesitan o quieren mostrar una imagen impecable, mejorar su carisma, aumentar su autoestima potenciando de esta manera una marca personal potente.

Tanto en el campo profesional como en la vida privada la clave del éxito es a menudo la imagen que ofrecemos a los demás. Una apariencia firme y segura suscita credibilidad, pero una actitud vacilante siembra desconfianza. Es esencial proyectar una imagen personal y empresarial positiva, acorde a la función que desempeña cada persona, a través de sus conductas y arreglo personal.

La elección del vestuario, el cuidado de la apariencia y la manera de hablar son algunos de los aspectos tangibles en los que incido siempre. A ello hay que sumarle la confianza en uno mismo, el carisma, la autodisciplina, la perseverancia y también la capacidad de adaptación. Algunas personas destilan estas cualidades continuamente.

Hay que ser conscientes de que debemos saber utilizar también las señales no verbales para mostrar nuestra mejor imagen. Los gestos más espontáneos son los que tienen una mayor credibilidad. Defiendo la costumbre de hacer las cosas de la manera más natural que podamos, como si no nos costaran esfuerzo. Esa es la impresión de grandeza que debemos dar, y para ello, la actitud es la clave.

Es crucial pensar siempre en positivo y tener confianza en uno mismo, de esta manera lograremos proyectar una imagen personal positiva, sólida, creíble y exitosa.

Xavi Falgar